Jon Mikel Caballero es el director de esta película de ciencia ficción independiente que juega en forma y estructura de manera original, dándole una vuelta de tuerca a referencias y recursos anteriores. En sus cortos, Cenizo e Hibernation ya había jugado con el género de ciencia ficción, pero esta vez la fantasía está al servicio de un retrato generacional que reflexiona sobre la frustración.

La ansiedad está localizada en un fin de semana de amigos en una casa rural, donde lo que se promete es diversión y una válvula de escape, pero la pantalla se va estrechando en el bucle menguante que advierte el título fluyendo por un río sin retorno en un sentido emocional pero que vuelve en constante repetir al inicio de la travesía de este grupo de treintañeros.

Es una película que bebe directamente de títulos que han trascendido en la cultura popular en los últimos veinticinco años como Atrapado en el tiempo de Harold Ramis, Olvídate de mí de Michel Gondry o la reciente franquicia de terror Feliz día de tu muerte. Jugar con el espacio temporal es una constante que ha sido la opción de muchos cineastas para hablar del fracaso o la desidia. Justo el año pasado nos sorprendimos y rendimos ante una estupenda ópera prima que apelaba mucho más a lo emocional: Sin fin, de los hermanos Alenda.
En esta ocasión, el viaje mantiene el tempo emocional de la protagonista y las consecuencias de los rizos transitorios convierten a la película en más que interesante, aunque se vuelve reiterativa y aún con sus virtudes, a veces es difícil mantener la atención por su redundancia.

Me parece irreprochable su aspecto visual, que con un par de detalles minimalistas y la meritoria fotografía de Tânia da Fonseca funciona de manera muy efectiva. El personaje protagonista representa a la que se ha denominado como la generación más preparada, que ha tenido que soportar una crisis económica fatal y cumpliendo los treinta aún no ha conseguido los réditos esperados. Ella está interpretada por Iria del Río, una de las revelaciones del año.

El increíble finde menguante fue presentada en el pasado Festival de Málaga, en la sección Zonazine donde obtuvo buenas críticas. En el festival de cine fantástico de Bilbao-FANT se alzó con los premios al mejor guión y a la dirección más innovadora, concedidos por la Asociación de Guionistas Vascos y el Cine Club FAS, respectivamente.
Refrescante debut con buenas ideas donde el naturalismo huye de la artificio y es asumido por una historia decreciente donde lo que realmente deja poso en el espectador es el bloqueo emocional de la resaca que sufre la gente joven de nuestro incierto país.

Nota: 6’5.

Chema López

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